Archive for the ‘Platón’ Category

13
mar

El sujeto educado (tercera parte)

   Posted by: Héctor Hugo Palacio

El concepto de “educado” se seculariza

 

El sujeto de la educación

El sujeto de la educación

En los tiempos griegos y romanos, la fuente del conocimiento era divina y, por tanto, mas 0 menos misteriosa. Lo que era «cierto» podia cambiar según los dictados de Dios 0 de los dioses. En la actualidad , sin embargo, se supone que una persona educada accede al conocimiento por medios científicos y racionalizables. Qué circunstancias justificarian la revolución en l0 que era posible saber? Cómo se produjo el desplazamiento de la fuente del conocimicnto desde el ámbito de l0 sagrado y misterioso al de l0 secular y mundano? Podemos explorar un caso de ruptura y paso desde el conocimiento sagrado al secular en los escritos de santo Tomas de Aquino (ca. 1225 -1274).

 Para Platón la mente/cuerpo/alma había sido inseparable e inevitablemente virtuosa; en tiempos medievales, sin embargo, los pensadores cristianos se vieron obligados a cumplir con el imperativo teológico de un alma que era divina y eternamente buena, y explicar no obstante la existencia del «pecado». Para conseguirlo, los pensadores cristianos terminaron por suponer que tenía que haber algo definitivamcnte humano, pero separable del alma. Ese algo, a l0 que se podía declarar como la fuente impía del pecado, se encontró en el cuerpo, en forma de conocimiento carnal. Al plantear una entidad física de «cuerpo» como diferenciable de la integridad anterior del «sí mismo», y al declarar que el cuerpo era pecaminoso, los pensadores cristianos medievales consiguieron mantener una doctrina coherente en la que Dios podia ser omnipotente y bueno, mientras que la persona podía ser pecadora, aún estando dotada de un alma divina. Así pues y según santo Tomas de Aquino, el sujeto medieval educado, practicaba l0 que podríamos con siderar como la nutrición devocional de un alma descarnada.

 Un alma cristiana difería de un alma platónica en dos formas destacadas: primero, el alma cristiana era divina, pero se hallaba sujeta a la Caída. La bondad y la virtud ya no eran naturales e inevitables; de hecho, la condición humana era ahora el hallarse en pecado. En segundo lugar, al alma Cristiana se la podía educar aparte del cuerpo. Los primcros sujetos cristianos educados se crearon gracias al empleo de tecnologías que daban como resultado entidades separadas, el alma y el cuerpo: devoción de la oración y obediencia para nutrir el espíritu, y abstinencia, sufrimiento, dolor y celibato para despreciar y debilitar la carne. Las tecnologías de la educación Cristiana construyeron posibilidades bifurcadas para la subjetividad mediante tecnologías que privilegiaban lo místico y degradaban l0 visible.

 Un sujeto «educado” del siglo XIII se hallaba inscrito en el nexo entre la ciencia y la teología. Por un lado, educado significaba sometido a la teologia catedralicia, a la devoción de la oración, al desprecio hacia las sensaciones físicas, al estudio de la gramática y la retórica platónicas, a la reconciliación de la profecia y la revelación, a la deducción de los principios de las sagradas escriruras, la lealtad hacia la autoridad y la fiel aceptación del designio sagrado.

 

Por otro lado, los contactos culturales con los filóosofos de Oriente médio facilitaron el desarrollo de tecnologías científicas no cristianas. Así pues, educado también implicaba ciencia basada en la universidad, incluída la deducción a partir de la observación empírica (es decir, la sensación física), experimentación y análisis mediante la lógica aristotélica, cuestionamento de los principios asumidos y comprobación de las hipótesis razonables.

 Parte del conocimiento científico era inconmensurable con la doctrina cristiana. Dependió por tanto de los sujetos educados el clarificar la «verdad», ya fuese mediante la reconciliación de contradicciones aparentes, 0 bien calificando el conocimiento irreconciliable como «herejía» y por tanto como falso .

Educación

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Tomás de Aquino intentó sistemáticamente discriminar entre l0 sagrado y l0 secular. Empleó estratégias argumentativas racionales, al mismo tiempo que creía, en último término, en una «Primera causa» 0 «Hacedor inconmovible» situado más allá de la razón, como fundamentación de la verdad. Para un cristiano, ser educado significaba hallarse sometido a la revelación y practicar la piedad. Al mismo tiempo, los cristianos educados empezaron a comprender los mecanismos astronómicos y fisiológicos acerca de como funcionaba el mundo. La alegoria fue la tecnología discursiva que se utilizó para explicar la relacion entre l0 sagrado y l0 secular. Los sujetos educados generaban imaginativas y elaboradas alegorías en un esfuerzo por reconciliar los descubrimientos realizados en la astronomía y la medicina con los referentes de las sagradas escrituras. Además, el sujeto educado asumió um lugar en la alegoría del cielo y la tierra. Las tecnologías de la alegoría construyeron una subjetividad que fue simultaneamcnte sagrada y secular.

 Para los lectores contemporáneos, el régimen teológico-científico de la educación medieval puede parecer incoherente 0 contradictorio, pero tanto el régimen de la catedral como el de la universidad asumieron que «educado» signiflcaba ‘más similar a Dios. Dificilmente podemos considerar como ateos 0 incluso como agnósticos espirituales a los científicos medievales; de hecho, la ausencia de una dimensión teológica en el trabajo intelectual se habría considerado como algo impío y, por tanto, no educado. El «conflicto» entre teología y ciencia sól0 se produce cuando se asume que la subjetividad es racionalmente coherente, una postura que no se asumió generalmente hasta mucho más tarde. Tomas de Aquino pretendió distinguir el conocimiento susceptible a la razón del conocimiento que sólo podia ser revelado milagrosamente; una persona educada conocía bien la diferencia.

 En resumen, el sí mismo educado de los tiempos medievales se hallaba sometido a la providencia divina, la revelación mística, la lógica aristotélica, los fenómenos empíricos y los peligros de la carne. Tanto Tomas de Aquino, cuyas obras fueron canonizadas, como Guillermo de Ockham, cuyas obras fueron excomulgadas, ejemplifican las suposiciones características sobre el sujeto educado, en el que no se podía distinguir el conocimiento sagrado del conocimiento secular. El sujeto educado tendía a plantear cuestiones ontológicas en un intento por reconciliar la doctrina de la Iglesia con la observación empírica, como por ejemplo la paradigmática pregunta de cuántos ángeles podían bailar sobre la cabeza de un alfiler.

 

educación

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No fue hasta época posterior cuando el sí mismo subjetivo se convirtió en objeto del estudio científico, l0 que permitió interrogar a la epistemologia con cuestiones como: Cuáles son los mecanismos mediante los que um sujeto individual puede “saber”?». En este sentido, se puede caracterizar al sujeto medieval educado C0mo «trascendente» en la medida en que el si mismo piadoso, sensible y conocedor era sagrado y por tanto inexaminable; la subjetividad todavia no se habia diferenciado (0 mediatizado) sobre las bases de la percepción, la experiencia 0 el lenguaje individualizados.

 Los intentos cristianos medievales por separar l0 sagrado de l0 secular tuvieron un efecto irónico. El efecto no fue el que se perseguía: establecer un cánon ortodoxo y eliminar las nociones heréticas. Consistió más bien em crear dos ámbitos viables de conocimiento: el sagrado y el secular. El domínio del conocimiento con el que se identificaba al sujeto educado quedó así irremediablemente fracturado en esos dos ámbitos. A partir de entonces ya fue posible pensar en el sujeto educado como un ser con identidad secular.

Educación

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7
mar

El sujeto educado (segunda parte)

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Que es enseñable? Paideia y didáctica

 

educación

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En el discurso educativo actual se da generalmente por sentado que la enseñanza forma parte de la educacion. «Qué conocimiento merece la pena alcanzar?» Ese es quizá el más famoso marco para el debate sobre lo que se debería enseñar y se trata de un debate característico del discurso educativo actual. Las características del sujeto educado, sin embargo, surgen a través de un análisis de suposiciones sobre lo que se puede enseñar. Esas suposiciones sobre lo que se puede enseñar son hoy en día muy diferentes a lo que fueron hace tan solo un siglo.

 En esta sección examino el Protágoras de Platón para analizar algunas de las primeras formulaciones del debate acerca de l0 que se puede enseñar. La cuestión fundamental del diálogo es: «Se puede enseñar la virtud?». En el debate entre Sócrates y Protágoras encontramos algunas de las formulaciones iniciales del principio de la didáctica (es decir, la enseñabilidad de la virtud) versus la paideia (es decir, la acumulación natural de virtud).

 En Protágoras, el sujeto educado consistía en l0 que ahora nos pareceria como una amalgama de mente/cuerpo/alma (véase) por ejemplo). La sustancia que debia ser elaborada por la educación se hallaba relativamente indiferenciada según las normas actuales, un t6pico que ha contribuido a que comunmente se considere la educación griega como «humanista». Los historiadores y comentaristas han utilizado diversas traducciones del griego physis, incluídas las de “naturaleza”, “alma” y “espíritu”; está generalmente aceptado que el concepto de «naturaleza» sustituyó otros conceptos previos de «origen divino», gracias a los progresos logrados en el campo de la medicina. En cualquier caso, es posible interpretar la postura filosófica griega como aquella que permite una conmensurabilidad general dentro de uma «naturaleza» cuya bondad consiste en una mente/cuerpo/alma armoniosa.

 El sujeto educado de Platón tiene una naturaleza holística, y los critérios que dererminaban si el sujeto era educado o no también estaban relativamente indiferenciados. Es decir, los diálogos de Platón indican el fundamento de una conmensurabilidad natural y necesaria entre la «ley divina», la «ley natural» y la «razón). Al modo de tal concepción holística se le suele denominar «ley universal» 0 «principio universal», en el que todas las entidades y acontecimientos se pueden atribuir en último término a una sola Idea causal homogénea. En este sentido, la noción platónica de poder se puede describir como soberana, en la medida en que el poder se concebia como algo que tenia una forma claramente delineada e identificable. El poder soberano platónico se manifestaba en una Idea 0 norma con respecto a la cual se podía juzgar a todos los particulares.

 Para Platón, sin embargo, el poder soberano no era como el poder soberano de los tiempas medievales posteriores, en la medida en que el sujeto educado de Platón no se esforzaba por reconciliar la razón con Dios 0 por articular la relación entre Dios y la naturaleza humana. Para Platón, la tarea consistía más bien en cultivar la propia y verdadera naturaleza, necesariamente virtuasa, l0 que significaba estar en armonía con la razón, la divina providencia, la belleza y el placer.

 

educación

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Protágoras (dirigiéndose a los sofistas) y Sócrates estuvieron de acuerdo en que el régimen que construye al sujeto educado consistía en conocimiento y cuidado 0 atención del si mismo. Sofistas y socráticos desplegaron, sin embargo, tecnologías radicalmente diferentes para significar «cuidado y conocimiento». El régimen sofista propugnaba técnicas didácticas en las que un experto se encargaba de enseñar la virtud. El propio Protágoras era el modelo de maestro sofista cuyos argumentos, estructurados retóricamente, ofrecían el conocimiento capaz de impartir virtud. Para los sofistas, el conocimiento y el cuidado del sf mismo se podian enseñar (en el sentido didáctico) al sujeto educado.

En contraste con ello. el régimen socrático de paideia asumía que el conocimiento (y la virtud) formaban parte de la naturaleza de la persona. Esta suposición apoya la tecnología socrática del diálogo y la asunción de la «totalidad» indiferenciada de la naturaleza humana. Es decir, el sujeto educado cultivaba activamente la virtud socrática, pero ésta no se le enseñaba, en el sentido didáctico sofista. La tensión se establece entre la paideia por um lado, en la que la virtud se cultivaba cuando el sujeto educado intervenía en el diálogo, la ejecución musical 0 las hazañas atléticas, y la tecnología de la didáctica por el otro lado, en la que un «maestro» podía enseñar la virtud a un «alumno» .

 Las diferentes tecnologías de paideia y didáctica incluían suposiciones diferentes sobre la constitución del sujeto. Por un lado, paideia incluye la suposición de una naturaleza holística y completa; no hay necesidad de intervenir en el crecimienro «natural» de la persona hacia la virtud. Del mismo modo, la posibilidad de ser educado venía determinada por el nacimiento y no se hallaba al alcance de la mayoría de la gente. Por’ el otro lado, la didáctica incluye la suposición de una naturaleza incompleta 0 imperfecta que exige la intervención de un maestro para cultivar la virtud. Simultáneamente, la tecnología de la didáctica incluye la suposición de que la posibilidad de ser «educado» no venía determinada por derecho de nacimiento.

 En la Grecia cláasica, la íntima tradición familiar de la educación como paideia se vió sustituída gradualmente por las tecnologías más púb icas de la didáctica. Incluso Platón en sus últimos escritos, como La Repciblica y Leyes, construyó al sujeto educado menos en términos de paideia y más en términos de didáctica. N0 obstante, los términos del debate entre Sócrates y Protágoras son útiles para comprender que la didáctica (0 enseñabilidad) no siempre habia de darse por sentada como constituyente del sujeto educado.

El sujeto educado del discurso de Platón es virtualmente irreconocible según las normas actuales. En la década de 1990 no sól0 se asume que el sujeto educado es «enseñable», sino que tiene características individuales como «estilo de aprendizaje» y «fase de desarrollo», que cspecifican la naturaleza de la enseñabilidad. Esta forma de pensar habría sido totalmente extraña tanto para Sócrates como para Protágoras.

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