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1
mar

Michel Foucault

   Posted by: Héctor Hugo Palacio    in Foucault, genealogia

Michel Foucault

Michel Foucault

A obra de Michel Foucault – por sua originalidade, suas hipóteses ousadas, seu caráter contestador de valores e práticas estabelecidas e sua análise inovadora – teve grande importância nos anos 70 e 80, influenciando muitas vertentes, inclusive no Brasil, a partir da metodologia que propôs, a arqueologia e a genealogia. Conforme ele próprio afirma, as influencias que 0 marcaram inicialmente foram Freud, Marx e Nietzsche, sobretudo a leitura feita por Heidegger de Nietzsche.

Michel Foucault

Michel Foucault

 Em sua História da loucura (1961), Foucault realiza uma “análise arqueológica” da constituição em nossa tradição do conceito de loucura e da forma de tratá-la. A arqueologia como método de análise do discurso de um determinado saber ou ciência consiste em uma tentativa de tornar explícitos os elementos implícitos e subjacentes a este saber e ao conjunto de práticas que estabelece. Em Nascimento da clínica (1963), realiza uma arqueologia do saber médico e de sua formação na modernidade; em As palavras e as coisas (1966), uma arqueologia das ciências humanas, i.e., da concepção de natureza humana e de subjetividade que pressupõem. Sua Arqueologia do saber (1969), obra de caráter mais metodológico, discute a arqueologia como método de análise crítica do discurso. Crítica não no sentido de partir de um ideal de verdade e de conhecimento, mas enquanto método capaz de explicitar os elementos implícitos em um saber e de examinar seus efeitos e conseqüêcias, implicações e aplicações práticas.

 

M. Foucault

M. Foucault

Em Vigiar e punir (1976), Foucault introduz a noção de genealogia, que retoma e desenvolve na Microfísica do poder (1981) e na História da sexualidade (1976). Sua inspiração encontra-se na genealogia da moral de Nietzsche, em que este analisa a gênese ou origem dos valores morais em nossa tradição cultural de modo a desmistificá-los. A genealogia consiste assim em uma análise histórica da formaçãao de determinados discursos que constituem um saber, ou saberes, relacionando-os com formas de exercício do poder em um contexto social e cultural específico. Não se trata tanto do poder institucional, de uma análise política do Estado, por exemplo, mas sobretudo de como 0 poder se exerce de forma difusa através de certas práticas em uma cultura e em um momento histórico determinados.

Foucault

Foucault

 Foucault é, portanto, um crítico da tradição moderna, na medida em que questiona seus pressupostos epistemológicos e problematiza a concepção de filosofia como tendo por tarefa a fundamentação do conhecimento, da ética e da política. Suas análises procuraram revelar relações a então inexploradas, por exemplo, entre saberes como a medicina, sobretudo a psiquiatria, políticas sociais como o encarceramento, e concepções de subjetividade e natureza humana que se constituem ao longo da tradição moderna. Seu método de análise se pretende crítico em um sentido diverso do que encontramos na filosofia crítica de Kant à Escola de Frankfurt, já que visa explicitar 0 implícito e mostrar relações entre os saberes e as formas de exercer o poder em nossa cultura até então não detectadas. Seu trabalho se define, portanto, mais como história das idéias ou da cultura, como ele mesmo admite, do que como vinculado à filosofia em seu sentido estrito ou tradicional, uma vez que envolve um conhecimento profundo de história, uma análise documental, e uma pesquisa de campo, que normalmente não pertencem à metodologia filofica. Entretanto, esse tipo de análise se caracteriza exatamente por sua natureza interdisciplinar e por romper com as fronteiras tradicionais das disciplinas e áreas do saber.

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15
dez

El a priori histórico y el análisis del discurso

   Posted by: Héctor Hugo Palacio    in Foucault, a priori histórico, discurso

Michel Foucault

Michel Foucault

 

El análisis de los discursos que propone Foucault introduce una verdadera ruptura respecto de la “tradición filosófica y lingüística”, pues no se propone analizarlos a partir de la actividad sintética del sujeto, de los significados internos, o a partir de un sujeto del conocimiento o sus intencionalidades, la originalidad, el genio o cualquier otro operador psicológico o metafísico. Antes bien, analiza los discursos a partir de su funcionamiento inmanente, a partir de las reglas que determinan su formación, aparición, emergencia y singularidad. Para Foucault, los discursos y las prácticas que éste inspira obedecen a reglas no explícitas en su superficie, y que conforman al mismo tiempo, un conjunto de restricciones y posibilidades com arreglo a las cuales los discursos suelen ser enunciados, transmitidos, transcritos, escritos, legitimados o rechazados. Por lo mismo, es posible postular una suerte de “imperativo discursivo” que no opera en el nivel de sus verdades interiores ni de su justificación epistemológica, sino de acuerdo a un conjunto de reglas anónimas que provienen de su misma positividad. Ahora bien, el análisis de esta positividad es lo que constituye unos de los objetos privilegiados de la Arqueología. Y podemos agregar que cuanto más se desconocen las reglas que gobiernan los discursos y sus prácticas, más se está expuesto a ellas, y a servir de vehículo a toda clase de supuestos o pensamientos automáticos, los cuales suelen introducirse con notable facilidad, generando así aquellas dispersiones y discontinuidades que la historia de las ideas recoge como contradicciones o desviaciones. En efecto, el régimen de dispersión o desviación de los discursos responde a leyes precisas de formación que el “autor”, más allá de su deliberación, decisión, genialidad o intención, no podrá exhumar ni torcer por fuera de las condiciones de posibilidad material que constituyen los discursos y enunciados en tanto tales. Sin embargo, la psicologización del conocimiento ha hecho depender la producción del saber de instancias tales como la “tradición”, el “espíritu”, el genio, y ha instaurado un “sujeto puro de conocimiento”, más allá de las condiciones materiales de la enunciación y de cuyo régimen depende cualquier formación discursiva. Foucault considera que el “autor” es un operador, un “actuador”, una superficie de emergencia que pone en juego las reglas de formación discursiva a las que no sólo está expuesto sino que al mismo tiempo es su resultado. Por ello mismo, no hay “sujeto trascendental” irreductible y permanente, sino “subjetividad” como resultado y emergente de las prácticas discursivas que lo condicionan.

 

Foucault

Foucault

El a priori, desde el siglo XVI, y según su acepción filosófica más corriente suele  ser aplicado al tipo de conocimiento que se origina en el ámbito de la razón y que resulta ser independiente y anterior a la experiencia. Esta anterioridad es de naturaleza lógica y funciona como una suerte de organizador que traduce el conocimiento sensible en el lenguaje articulado de la razón.  Pues nada que no tenga la estructura lógica del lenguaje puede ser conocido. Y precisamente, dado su carácter de anterioridad lógica respecto de cualquier otro conocimiento empírico, el a priori es considerado como una categoria trascendental. Este a priori pertenece a nuestro aparato de conocimiento, y en su origen, tal como lo señala Kant, es independiente de nuestra experiencia sensible y forma parte de ese dominio de supuestos y categorias a cuyo arreglo el “sujeto cognoscente” accede al núcleo de la experiencia. Entre los atributos del conocimiento a priori, señalamos: su naturaleza formal, su independencia respecto del conocimiento sensible, y su carácter fundador de la experiencia. Sin embargo, este carácter fundador no se aplica a la posibilidad meramente fáctica de la experiencia en tanto tal (Quid facti?) ,sino en el orden del derecho o la petición de princípios (Quid júris?); es decir, su justificación, su fundamentación.

Foucault

Foucault

Ahora bien, la inversión que introduce Foucault en la cuestión del a priori, consiste por un lado en una inversión, y por el otro, en un vaciamiento. En efecto, en el primer caso se sustituye la norma de derecho, e1 orden de la justificación, por el régimen de los hechos. Asi, el a priori no es aquello que justifica y legaliza a la experiencia sino lo que hace posible la realidad material de los enunciados, es decir, su positividad. Se trata ante todo de una figura empírica. El a priori concreto, lejos de servir a la validación de la experiencia, sirve a las condiciones materiales de existencia de los enunciados, sus transformaciones, sus vecindades, a los principios que permiten su emergencia y desaparición. El segundo aspecto de esta inversión consiste en vaciar, evacuar del interior de los enunciados a todo sujeto trascendental del conocimiento, es decir, a todo “cogito” pensante, y en virtud del cual, los enunciados pudieran ser presentados como una síntesis operada por el sujeto. Así, lo propio de este a priori foucaultiano se refiere a la condición misma de los enunciados, a su modo de existencia y coexistencia, aparición y desaparición, no-coherencia y dispersión. En modo alguno este a priori discurre o toma partido por sus verdades interiores, justeza, adecuación, sino que analiza las leyes de su funcionamiento, su proceso discursivo, su capacidad para hacer aparecer nuevos enunciados y desplazar a otros.

 

Foucault

Foucault

A diferencia de lo que postulan los filósofos transcendentales, el a priori foucaultiano es un a priori orientado hacia la historicidad, y no ya a um principio fundador que organiza y legitima la experiencia a partir de um conjunto de verdades establecidas sino que ante todo, consiste en un conjunto en permanente transformación. Este conjunto, en verdad, es un tejido (episteme, positividades, discursos, archivo), un entramado de objetos que se entrelazan y se entrecruzan hasta asumir una figura determinada en la episteme, y gracias a la cual, quedan definidas para una época determinada. A su vez, estas positividades responden a ciertas modalidades de disposición y ordenamiento que Foucault denomina “archivo”, y que rige el conjunto de discursos efectivamente pronunciados y de enunciados efectivamente dichos como acontecimientos singulares.

 

Foucault

Foucault

El a priori histórico es un sistema ( episteme, positividades, archivo) compuesto a su vez por un sub-sistema (discursos, enunciados, objetos discursivos) que posee su propia estructura y su propia función consistente en la delimitación de un campo de saber posible, los mecanismos reguladores del comportamiento de los objetos, su dispersión, su simultaneidad. Este sistema tiene su propia autonomía y en su interior no reside sujeto alguno que sea capaz de orientar su finalidad o dirección hacia un lugar determinado. Este sistema se autoregula conforme a un funcionamiento específico que ninguna subjetividad trascendental podrá orientar mas allá de lãs reglas que lo determinan y lo constituyen como sistema autónomo. Por ello, el a priori histórico no analiza autores ni pensadores, quienes, no obstante operar en su interior, constituyen puntos de emergencia antes que lugares de síntesis o de orientación. El a priori histórico se vale de unidades, de conjuntos, de series, de relaciones, de secuencias, y lo que pone en juego, es el conjunto de las dispersiones, desapariciones y emergencias, conforme a ciertas condiciones de formación y de transformación.

 Foucault

A su vez, los sistemas y subsistemas que conforman el a priori histórico se encuentran atravesados y expuestos a toda clase de transformaciones, convulsiones, interrupciones, quiebres, que suscitan por su parte nuevas configuraciones, muchas veces de un modo brusco y repentino. De este modo toda una episteme puede verse convulsionada a la luz de otra episteme incipiente, y esto no ocurre inopinadamente por obra del desconocimiento o de la incapacidad, sino por efecto de una transformación subterrânea anónima, como resultado de haberse incrementado un saber o una técnica en ciertas regiones epistemológicas. Así, un descubrimiento, un perfeccionamiento de ciertas técnicas de lectura, un cambio drástico en el campo perceptivo o episteme de una época, pueden hacer tambalear a toda una arquitectura del saber bien fundada, bien codificada y rigurosamente construida. El a priori histórico subvierte la noción de la continuidad  histórica, e interrumpe el mito de la finalidad de la historia en dirección al progreso creciente.

 

Foucault

Foucault

Foucault no analiza autores, sino el funcionamiento de ciertos enunciados, de ciertos discursos, sus leyes de significación, sus reglas de formación. Tampoco apela a un sujeto puro del conocimiento en cuyo fondo se ha hecho aparecer la distorsión, el error, la desviación con arreglo a la cual es medida, y también el acierto, la adecuación y la exactitud. Los errores, las distorsiones, las equivocaciones, los cortes, forman parte de los discursos, y el orden de su dispersión no es azaroso sino que responde a estrictas reglas de formación.

 

Michel Foucault

Michel Foucault

El discurso puede ser analizado alegóricamente respecto de aquello que quiere significar, o bien, puede ser analizado a partir de sus funcionamientos autónomos, a partir de sus reglas de formación, y donde los sujetos pensantes aparezcan como superficies de emergencia de la enunciación, como sus escansiones, sus cortes, antes que sus agentes activos y conscientes.

 

M. Foucault

M. Foucault

La materialidad del discurso propuesta por Foucault y que surge de aplicar las operaciones arqueológicas, parece encontrarse muy próxima a la materialidad del significante postulada por Lacan en su enseñanza. La misma autonomía del significante respecto del significado es la que parece existir entre el discurso y los múltiples significados que éste puede asumir. Y del mismo modo que no existe una significación absoluta u originaria, tampoco existe un discurso originario a partir del cual se desplegaran el resto de los discursos a modo de una cascada. Pero, en lo que respecta a la causa del discurso, Lacan destaca allí la dimensión de una carencia, una falta que se prorroga indefinidamente, mientras que para Foucault, el motor de los discursos parece residir en las complejas reglas que regulan sus comportamientos y transformaciones. No obstante, el punto de encuentro de ambas prácticas reside en destacar la materialidad del diseurso y su autonomía respecto de cualquier sujeto de la enunciación que quisiera, arrogarse para sí la soberanía de sus leyes. El discurso, en uno y en outro caso, pre-existen al sujeto. Esta pre-existencia, esta materialidad que atraviesa a los sujetos, esta autonomía, el anonimato de sus reglas es lo que permite sostener y justificar un análisis arqueológieo de los discursos.

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Claude Levy-Strauss

Claude Levy-Strauss

El estruturalismo que tiene su patria intelectual en el París de los años cincuenta y sesenta se dirige fundamentalmente contra el pensamiento “humanista” como el de Sartre, que atribuye un lugar central al sujeto. Una descripción exacta de las estructuras básicas del pensamiento y de la actividad humanos mostrara más bien que son procesos anónimos los que crean en la modernidad la apariencia de un sujeto dueño de sus actos. Usualmente, las reglas que rigen estos procesos no son percibidas por los hombres, y mucho menos pueden ser cambiadas por éstos. La creencia en el sujeto moderno, señor de sí mismo, es desenmascarada por el estructuralismo como una brillante ilusión, ya sea con los medios de la etnologia (Claude Levi-Strauss), del psicoanalisis (Jacques Lacan), del marxismo (Louis Althusser) o de la teoría de la literatura (Roland Barthes). Los orígenes del estructuralismo se remontan a la linguística de Ferdinand de Saussure, quien concibió el lenguaje (langue) como un sistema supraindividual de signos, cuya estructura es independiente del habla individual (parole). Pero fue Claude Levi-Strauss quien aplicó el método estructuralista, con el que había trabado conocimiento en su exílio en Nueva York, a las ciencias sociales, al interpretar las relaciones de parentesco de las sociedades primitivas, que surgen de complejas reglas matrimoniales, como una estructura análoga al lenguaje, en la que en lugar de intercambiar palabras se intercambian mujeres. La fascinación que ejerce el pensamiento de Levi-Strauss se hace aún más patente si se contempla su convicción romántica de que en la estructura supracultural del “pensamiento salvaje” se esconde la certeza de una unidad originaria con la totalidad de la naturaleza que el hombre moderno ha perdido sin remedio.

 

Jacques Lacan

Jacques Lacan

La división, no siempre clara, entre estructuralismo y posestructuralismo puede ser explicitada pensando que para el primero de los dos se trataba del descubrimiento de una estructura profunda oculta, mientras que el posestrucutralismo quiere mostrar que esta estructura profunda no existe. El descubrimiento de la ficcionalidad del sujeto es para el posestructuralismo un acto liberador. Michel Foucault ocupa un lugar clave al trasladar la etnología estructuralista al análisis de las sociedades modernas. Este autor concibe el proceso de racionalización social como sometimiento del cuerpo humano. En sus primeros trabajos intentó demostrar el surgimiento del sujeto moderno a partir de los “discursos de las ciencias humanas” de la “época clásica” entre los años 1650 y 1800 mediante una estrategia “arqueológica“. Con ayuda de la diferencia entre locura y racionalidad, salud y enfermedad, las ciencias del hombre establecen lo que puede ser y lo que no puede ser considerado sujeto racional, señor del mundo antropocéntrico.

 

Ferdinand de Saussure

Ferdinand de Saussure

En los anos setenta, Foucault se ocupa del fenómeno del poder, para determinar más exactamente de que modo los discursos consiguen disciplinar el cuerpo humano. Esto tiene lugar al unirse los discursos con las denominadas prácticas. En las instituciones dirigidas científicamente, manicomio y hospital, carcel y cuartel, escuela y fábrica, actúa una red de poder más o menos sutil sobre el cuerpo humano formando un sujeto completamete separado de sus propios impulsos e instintos.

 

Michael Foucault

Michael Foucault

En la teoria del poder de Foucault no hay ningún soberano que ejerza el poder sobre outros, el poder há pasado a ser anônimo, de modo que el compromiso político ya no se puede dirigir hacia la transformación de la política estatal, sino solo contra determinados fenómenos de represión.

 

Roland Barthes

Roland Barthes

El posestructuralismo filosófico em sentido estricto es fundado por Jacques Derrida,con un proyecto, conectado em vários aspectos com el Heidegger tardio, de desestructuración del “logocentrismo” occidental. En una crítica de la teoria del signo de Husserl, Derrida intenta demostrar que el sentido se debe a una differance indisoluble, y más concretamente a una diferencia entre la expresión y el significado.

 

Jacques Derrida

Jacques Derrida

Esta visión se ha mantenido oculta para la tradición metafísica de Occidente, ya que em su comprensión del lenguaje se ha dejado guiar siempre por la palabra hablada (parole). La fugacidad de lo hablado implica necesariamente la suposición de significados fijos que son designados por la palabra hablada. Derrida considera que esta suposición es la creencia errónea del logocentrismo occidental, frente al cual contrapone la preeminencia de la escritura. De la mística judía toma prestada la idea de que el mundo está explicado en un texto originario desaparecido, del que todos los textos reales no son otra cosa que comentarios. El sentido real del mundo permanece oculto. Esta comprensión del mundo como texto codificado le ha llevado a ejercer una enorme influencia en la teoría literaria, sobre todo em América.

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